11 mayo 2012

Una imagen que nos llena de orgullo

En un acto por las mejoras y ampliación en la provisión de agua potable, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner muestra a los presentes los dos libros, publicados por el Ministerio de Educación de la Nación, que contienen una pequeña parte de lo que fue y es el Proyecto "Leer y escribir es cosa nuestra" (conocido como "Ex libris"). Minutos antes, el Intendente de Quilmes, Francisco Gutiérrez, se los había obsequiado en el momento en que la recibía en el escenario.

26 mayo 2011

Lo que provocó el proyecto “Leer y escribir es cosa nuestra”

Un enorme entusiasmo contenido comenzó a generarse en mí, hasta el punto de querer aprender y experimentar en la narracion oral y escrita. Me comuniqué con la narradora oral Ana María Bovo (que trabajó con nosotros en la capacitación), con la cual comenzaré un curso el próximo año.
Indagar fue la segunda provocacion. ¿Qué es ex libris? Me puse en campaña.
El caldeamiento (el trabajo corporal, gestual, oral con el que nos preparamos para la escritura) fue muy efectivo y en la escuela lo empecé a transmitir contando cuentos a los chicos. La consigna fue “TODOS ESCRIBIMOS”. No me iba a ir de los salones sin haber cumplido el cometido. Soy muy testaruda... y se logró. Todos escribieron y solo uno, el que no pudo, dibujó. Yo había contado una historia de amor. Walter, un alumno, se enamoró. Walter empezó a escribir.

La propuesta se hizo carne. “TODOS ESCRIBIMOS”: maestros, alumnos, profesores empezaron a dibujar y a proponer versos. Comenzaron a pedir libros, iban a la biblioteca, disfrutaron leyendas, inventaron otras y editaron sus propias historias. Esto hasta me hizo caminar por las librerias de la calle Corrientes buscando libros que ya no se encuentran...
La tarde anterior a la Muestra, llamo a la escuela. La bibliotecaria, que está dando los últimos toques para la presentación, me dice que los profesores de Educación Fisica junto con la maestra de tercero, que está con el proyecto de huertas, están haciendo el prólogo. Le pregunto: “¿Leyeron los cuentos y las poesías de los pibes?”. Me contesta:
“¡Sí! ¡¡¡Y les encantó!!!”.


Las maestras de sexto año me atosigan: “El año que viene, ¿podemos seguirlo nosotras?”.
Los chicos, en el patio, durante el recreo, me frenan, me llaman y me dicen: “Vice: ¿te digo el verso que inventé?, ¿te leo lo que escribí?, ¿cuándo venís otra vez al aula?, ¿te gustó lo que dibujamos?”.

Con la bibliotecaria combinamos conocer, entrevistar y pedirle al historiador de San Francisco Solano que nos haga la contratapa. Lo vamos a lograr. La maestra de cuarto año del área de Ciencias dibuja brujas, naranjas y gatos enamorados.
La profe de Plástica, con asistencia perfecta y viniendo hasta los dias que no le corresponde, me pone en la compu un programa para editar los dibujos de los alumnos. Con la engrapadora en la mano manifiesta su entusiasmo, bucea en su cabeza todas las técnicas que aplicó con los chicos de sexto; los resultados son increíbles.¡¡¡Todo lo que tiene adentro un ser humano!!!
¡¡¡Extraordinario!!!
¡¡¡Todo fue una gran provocación!!!
                                              
                                                     
María de las Mercedes López
Vicedirectora
Escuela Primaria Nº 80 “Constancio C. Vigil”
San Francisco Solano, Partido de Quilmes


Leer y escribir es cosa nuestra: Ex­ libris

Volvía de la presentación del Proyecto “Leer y escribir es cosa nuestra”, en la Escuela Municipal de Bellas Artes Carlos Morel, del Partido de Quilmes, Provincia de Buenos Aires, allá por abril de 2009. En esa primera instancia, habíamos sido convocados los maestros de Plástica, por un lado, y los bibliotecarios por otro, seríamos los nodos entre el audaz proyecto y la escuela. Menuda tarea nos tocaba a los maestros de Plástica: nada más, ni nada menos que trabajar el ex libris con nuestros alumnos/as de la escuela primaria.

Desde ese momento en mi cabeza solo resonaba algo: ¿cómo les explico a los grupos que elegimos (los nenes y nenas de 2º A y B, los alumnos de las señoritas Claudia y Andrea) qué es un ex libris? (1).
Les cuento a los chicos de qué trataba el proyecto, que íbamos a dibujar; que luego, a partir de ese dibujo (que llamaríamos boceto) y con una técnica de grabado llamada punta seca (2), teníamos que realizar un ex libris… Entonces empezaron a surgir palabras: estampilla, sello, dibujos y palabras… (luego, en el armado final de los ex libris, las palabras nos quedaron pendientes ya que era muy difícil que ellos pudieran escribir en espejo, lo realizamos nosotras).
La charla llevó a los chicos a dibujar algo que los identificara, que les gustara, que fuera de ellos, y a descubrir lo maravilloso del grabado con su misterio y su magia. Lo que resultara de esta experiencia sería una nueva imagen original y espontánea.
Había pensado que el ex libris lo pegaran en el libro que ellos más querían. Como me llevó mucho tiempo sacar las estampas, lo hice en dos horas semanales juntando los cursos, cada uno de los chicos esperaba pacientemente tener la suya. Pero algo mágico había pasado… El salón se había transformado en un autentico taller, se podía ver la alegría reflejada en las caritas de aquellos que ya tenían las estampas.
Pero en uno de esos días, cuando termino de sacar la estampa de una nena, se la doy y me dice: “¿Dónde lo pongo, seño? Yo no tengo libro…”. “Bueno —le dije—, ¿te parece si lo pegamos en la carpeta?”.
Ya terminaba mi hora y volvía a mi casa, pero ese día no fue como los otros. Me dejó un gusto amargo. Lo primero que hice fue contárselo a la maestra, ya que me generó una angustia… Había basado mi propuesta de pegar el ex libris en el libro que ellos más quisieran, seguramente sería un libro de cuentos, y Melani no tenía libro… Pensamos entre la maestra y yo regalarle uno, pero después decidí pegarlos en la carpeta, fui egoísta, de algo estaba segura: no quería volver a pasar por esa experiencia con otro alumno/a. Aún recuerdo la cara de tristeza de Melani.
Cuando logré que todos los chicos y las chicas tuvieran su ex libris, seleccionamos uno, de manera democrática, que tendría la función de representar al grupo y de ser pegado en el libro hermoso que ellos habían realizado. Le tocó el honor a Julio (qué contento estaba…). Luego, armé la carpeta con los trabajos de todos, desde los bocetos, matriz y estampas, como así también las fotos que a lo largo del proyecto fui sacando, se los mostré y les gustó mucho.
Lo mejor de todo fue poder compartir la sensibilidad y sencillez de cada trabajo, que quedó reflejado en los ex libris, como el orgullo de dejar esa pequeña huella de la experiencia realizada. Les doy las gracias a mis alumnos y alumnas.

Mirta Vilariño
Profesora de Plástica
Escuela Primaria Nº 78 “Gral. Enrique Mosconi”
Bernal, Partido de Quilmes


Notas:
1. Un ex libris es como una marca de propiedad, una pequeña estampa, o sello que suele colocarse en el reverso de la cubierta o tapa de un libro, y que contiene el nombre del dueño del ejemplar o de la biblioteca a la cual pertenece. Para la estampa se pueden utilizar diversas técnicas de grabado o estampación, diseño por ordenador, reproducción fotográfica, etc. Debe contener la palabra ex libris, exhibe también alguna imagen, y a veces un lema.
2. Esta técnica de grabado llamada punta seca consiste en raspar con un elemento punzante (punzón) una superficie (usamos, como matriz, acetato o placa radiográfica); ese relieve que queda, al entintar, permite que se deposite la tinta; colocamos el papel arriba y luego, con una cuchara de madera, frotamos suavemente. Así obtenemos la estampa. Hay que recordar que todo aquello que se quiera escribir debe ser realizado en espejo, porque si no, el texto quedará al revés y no lo podremos leer.

30 abril 2011

Encontramos un propósito de escritura

20 de agosto, última reunión general de capacitadores y docentes convocados al proyecto.
Mandatos:
1. “¡A trabajar!”
2. “¡Miren que no es fácil!”
3. “¡Tengan en cuenta los problemas que van a surgir durante la   concreción del proyecto!” (La concreción del proyecto no es otra cosa que la edición de un libro, con los escritos de los alumnos y la exhibición de los ex libris que fueran diseñando.)

Esos mandatos (1, 2, 3) ¿eran un estímulo para continuar, o decir hasta acá llegué, me rindo? En los distintos encuentros de capacitación que se fueron dando (todos muy buenos), iba descubriendo la dirección del proyecto e interpreté y visualicé que, con el mismo, se podía plasmar el propósito de la escritura. Nuestros alumnos iban a escribir con un propósito: elaborar un texto que se iba a publicar, que iba a ser leído por otros, quizás muchos…

Por eso, el viernes 21 de agosto, cuando llegué a la escuela, conversé sobre el proyecto con la Sra. Directora. Entonces, ambas, al realizar un rápido monitoreo sobre la realidad de la Institución, decidimos convocar a una profesora de Prácticas del Lenguaje y a un profesor de Plástica para dinamizar dicho proyecto.

Fijamos un encuentro en Dirección con los docentes afectados. Una vez sorteadas las primeras barreras (resistencias), enmarcamos la actividad de la siguiente manera:
a) La profesora de Prácticas del Lenguaje, que hizo en ese momento una revisión (mentalmente y sin omitir detalles de sus características) de los distintos cursos a su cargo, consideró focalizar en 2º A para participar del mismo. Por lo tanto, este curso abordó la propuesta “Leer y escribir es cosa nuestra” con el objetivo de enmarcar las producciones escribiendo cuentos fantásticos.
b) El profesor de Plástica, con el curso de 3º A, se ocupó del tema ex libris. El ex libris que surgiría sería el sello que iba a identificar los textos de la biblioteca del establecimiento.

El miércoles 1 de septiembre, ambos cursos fueron orientados sobre las características del proyecto.

El 23 de septiembre, a sugerencia de la profesora, escuché y conversé con algunos alumnos que ya tenían sus producciones avanzadas o casi terminadas. Por eso, se acercaron a biblioteca, Micaela, Verónica, Melani, Loyda y Catherine y una más entusiasmada que la otra compartieron sus escritos. Cada una leyó y comentó el porqué de algunas ideas y expresiones y escuchó sugerencias de parte mía sobre cómo destrabar algunas frases no tan claras. Fue muy bueno el aporte y apoyo de los pares en la resolución de lo planteado.

Regresaron al aula. Facundo Carrasco envió su escrito para que yo lo leyera.
Se estableció entonces un vínculo entre profesora, alumnos escribiendo y bibliotecaria, que dio la impresión de que en lugar de estar en el aula o en la biblioteca estábamos en un laboratorio.

Todos vivían el propósito por el cual estaban escribiendo. Los alumnos rezagados se fueron paulatinamente “contagiando” y empezaron a presentar sus producciones.

Fue llamativo el caso de Julieta, que desde un principio se negó a escribir, cuando se acercó para pedir el libro de los nombres para ver si había alguno que le interesara para ponerle al personaje de su relato.

Con el pasar de los días, fue estimulante ver el entusiasmo de la profesora, contenta por cómo se iban desarrollando los distintos escritos y por la capacidad de inventiva que tenían los alumnos.

Borrador va, borrador viene, las historias se iban cerrando. Cuando los cuentos ya estaban listos, llegó el momento de pasarlos en limpio.

La sala de computación se convirtió entonces en el lugar de trabajo. Y el profesor de Informática comenzó a leer historias.

Llegó el momento de definir formato, diseño de tapas. Hubo nuevos encuentros improvisados entre los profesores involucrados. 3º A se ocupó de ensayar distintas ilustraciones de tapa.

Fue interesante el día en que estaban en biblioteca leyendo las producciones terminadas y surgió la idea de dibujarlas. Como a Julieta le gustaba dibujar, se encargaría de hacerlo. Y como toda ilustradora, fue leyendo los escritos de algunos compañeros y dibujó. Ella ya había dibujado el suyo. Pero por esas cosas de la vida, cuando se encuadernaron los cuentos, Julieta se olvidó sus dibujos en casa. Su cuento no está ilustrado.

El libro, tal como se presentó en la muestra, fue totalmente finalizado el día miércoles 18 de noviembre a las 20.15 hs., o sea, pocas horas antes de la apertura de la exposición: 19 de noviembre a las 9 hs.

Después de la muestra del 19 y 20 de noviembre


Mostramos el día lunes el libro a los autores.

Puedo asegurar que, por primera vez, noté cómo un lector ponía interés en un índice, cómo deslizaba lentamente la vista y el dedo para reconocer su nombre y su cuento.
—Tere, ¡estoy acá!

El libro forma parte del fondo de biblioteca.
Varios alumnos lo solicitaron.
—Nos prestás el libro que escribieron los alumnos de 2º A.
Y ahí estaban dos o tres alumnos descubriendo en el índice a sus compañeros.
 —A ver qué escribió.

Uno lee, los otros escuchan.

Teresa Baldino
Bibliotecaria
Escuela Secundaria Nº 17
Ezpeleta, Partido de Quilmes

Día clave

Era el segundo encuentro de capacitación del proyecto “Leer y escribir es cosa nuestra”.

Fue un encuentro “especial”. Yo venía con las horas de la rutina cotidiana.

Los participantes fuimos separados por grupos. El comienzo fue tener que caminar dos cuadras hasta el Museo de Artes Visuales de Quilmes. Hacía frío.
Al llegar, pensé… ¿Y ahora qué vamos a hacer?

Cuando todo comenzó, la palabra jugar fue el resorte emocional. Al principio, el grupo se tensó, pero pronto nos relajamos y nos dispusimos a cumplir con las consignas dadas por la coordinadora.

Comenzamos dando vueltas por el salón y la rutina se convirtió en un transportarnos a esos momentos de la vida en que “solo” jugábamos. Desde allí todo cambió esa mañana; nos saludamos, nos miramos a los ojos, nos reímos, nos soltamos, y así nos dispusimos a escribir (tarea para la cual nos convocaron) según las consignas.

Nos entregaron una libretita en la cual debíamos escribir. Lo hicimos por parejas, me divirtió tanto, que me llenó de entusiasmo. Con mi compañero nos pusimos a pensar en frases, palabras que llegaban a nuestra mente, y de alguna manera armamos el texto bien coordinado, esto nos obligó a hacer un paréntesis en nuestro “deber ser”… “Deber hacer” fue muy especial.

Al otro día, en la escuela, compartí con mis compañeras lo escrito en esa simple y sencilla “libretita” y… pude comprobar lo que en alguna parte había leído o escuchado: que con la dinámica del juego y la imaginación se despierta esa parte del cerebro dormida por los hechos rutinarios y cotidianos que llevamos a cabo día a día, corriendo de un lado al otro, llegando a no sé dónde.
También, valoré la calidez de nuestra coordinadora por el momento agradable que me hizo disfrutar.

Digo… ¿no? Qué sencillo puede ser volar con lo más barato que tenemos… NUESTRA IMAGINACIÓN.

(Gracias a todas por hacer posible esto.)

Silvia Esposito
Bibliotecaria
Escuela Primaria Nº 78 “Gral. Enrique Mosconi”
Bernal, Partido de Quilmes


El latido de una idea

Todo empezó con eso, con una idea que fundó un proyecto distrital, y que se multiplicó por las escuelas, en las ideas de muchos docentes y de muchos alumnos.

En nuestra escuela, en la E.S. 17 de Ezpeleta, la bibliotecaria, comprometida en el proyecto de Cultura/Quilmes, nos comunicó la propuesta (que confieso primero sentí impuesta): escribir un libro entre todos... En realidad no fueron todos, pero sí un grupo , el de mis alumnos de 2º año A/2009. Ellos son los autores de Hechos inexplicables en la 17, un libro con 26 cuentos fantásticos.

Narrar esta experiencia podría adoptar distintos ejes temáticos. Yo prefiero el testimonial, el de las pequeñas-grandes vivencias que compartimos en el ámbito escolar.

Recuerdo las críticas que los propios autores escribieron. Por ejemplo, la de Karen Vargas, una jovencita de 13 años, afirmando que ella y sus compañeros habían descubierto que podían ser “buenos escritores”. No es poco descubrir que podemos escribir a los 13; que podemos encontrar algo propio para decir, que podemos hacer Literatura... Por lo menos a mí me pasó mucho después de esa edad. Indudablemente el peso de la experiencia personal es ineludible... y felizmente en estos casos. Creo que los docentes podemos proponernos un buen ejercicio antes de encarar proyectos con nuestros alumnos: el de hacer el esfuerzo de ponernos en su lugar. Porque si partimos desde ahí, si podemos actualizar la sensibilidad con la que transitamos el desequilibrante camino de nuestros aprendizajes, entonces quizás los podamos acompañar mejor y además seguir aprendiendo desde otro rol.

En esas críticas también manifestaron el paso del sentirse obligados, al de disfrutar de la escritura; y el gusto por haber expuesto sus cuentos en una muestra compartida con otras escuelas y con autoridades del distrito. No puedo olvidar la cara que puso Marcos Cruz (que no fue a la exposición) cuando le contamos que el intendente visitó el stand y que justamente leyó completo su cuento “El problema de ser adoptivo”. Sé también de la importancia que dieron a eso en su hogar, porque su madre se acercó a preguntarme dónde podía comprar una copia del libro. Así como el papá de Juan Montaño, autor de “Del presente al futuro”, un chico que presentó su obra casi a último momento pero la trajo terminada, lista para la edición. Por esto cada vez que aparece un padre de ese grupo en la escuela, lo llamo y lo felicito por lo que hizo su hijo. Y en verdad considero muy bueno el resultado.
En el libro hay relatos enmarcados, uso del narrador en primera persona con la clara diferenciación entre narrador y autor; hubo una búsqueda de la forma de hablar de lo realmente deseado (el amor, la muerte, los miedos, las relaciones familiares, las peleas entre adolescentes, la pertenencia o no a un grupo, el acoso escolar-bullying (1), el aborto...) sin por ello desatender el encuadre pedido para la escritura (crear cuentos fantásticos) .

Ahora bien, ¿cómo desarrollamos este proyecto “Leer y escribir es cosa nuestra” en nuestra escuela?:
Personalmente, primero pensé en focalizar la propuesta. Yo creo mucho en la necesidad de acompañar los procesos en los principiantes. Temo desalentarlos en el camino, no intervenir correctamente.
Elegí a 2º A, porque con ellos habíamos trabajado PARATEXTO de los libros, y estábamos leyendo y caracterizando obras fantásticas. Pensé que sería mejor que el proyecto se adaptara a nosotros y no al revés. Habíamos leído cuentos y teatro incluidos en el terreno de “lo extraño” y de la alteración del mundo real. Además tuve a este grupo en 1º; habíamos trabajado con la Ciencia ficción y comenzamos 2º leyendo cuentos realistas; fue entonces que apareció lo fantástico para contrastar y definirse.
Al leer las pautas orientativas del proyecto, en las que se aclaraba exactamente cuál era la propuesta de escritura, comprobé que justamente se refería a un proceso, al valor de la reescritura y a los borradores revisados pero no descartados. Simplemente, entonces, adherí ideológicamente. Confío en esa metodología, siempre me dio buenos resultados. Creo que es la forma de propiciar la escritura y de alentarla como medio de expresión.
Entonces nos pusimos a trabajar. El marco teórico me apoyaba y me alentaba a mí también. Comenzaba la tarea de coordinar, de orientar, de respetar la inventiva de los chicos, de ayudarlos a expresarse, de brindarles tácticas y estrategias, de aportar algo, en definitiva, de lo que a alguna vez a mí me ayudó a escribir.
Nuestro proceso de escritura consistió en ir armando ciertas “reglas de juego” (2). Con la pretenciosa, tal vez, intención de emular mínimamente el “Decálogo del perfecto cuentista” de Horacio Quiroga (3), comenzamos a establecer pautas para la escritura:

REGLA 1: Escribirían un cuento fantástico.
Para ello se necesitaba “una idea fantástica”. Crearla fue la consigna con la que cerramos el 2º trimestre a mediados de setiembre. Debían pensar un escenario real en el que debería ocurrir un hecho extraño, inexplicable, misterioso. Las primeras ideas que surgieron tuvieron que ver con viajes en el tiempo y con la incorporación de seres extraños en la realidad.

REGLA 2: El hecho inexplicable debería ocurrir en nuestra escuela.
Esta decisión se originó en la intención de que los alumnos valoren nuestro edificio escolar. ¿Cómo? Mediante la transmisión de nuestras vivencias como docentes que participamos en la larga gestión del espacio actual (el edificio nuevo se construyó en dos etapas, la última concluyó hace cinco años). Por otro lado, esa era una forma de enmarcar los cuentos en un contexto real y común a todos. Contamos con fotografías de las distintas épocas y reformas de la primitiva escuela rancho creada en 1956.
Entonces nuestros escenarios de ficción comenzaron a configurarse y la imaginación de los chicos completó muchas de aquellas ideas fantásticas requeridas para el cierre trimestral. A eso se sumó la recorrida del edificio para buscar espacios aptos para la ubicación de hechos misteriosos.
Así apareció “El extraño baño de damas” de Melany Lucero, uno sin uso en la planta alta, donde se escondía un “hombre árbol”. O un depósito donde Bruno Castillo ubicó un portal que conducía al pasado y donde su abuelo se encontró con él mismo de pequeño.
La escena habitual en las clases era la siguiente: uno de mis alumnos se sentaba por turno frente a mí y me brindaba un borrador en el que había una historia con un ser querido ya fallecido, o un supuesto descendiente suyo, o un crimen en la vieja escuela rancho... Lo interesante de esta parte del proyecto fue que cuando el autor se apropiaba de su idea comenzaba a defenderla. Los personajes ya tenían una conducta, una forma de ser y un objetivo claros para él. En ese momento me di cuenta de lo que empezaba a ocurrir. A mí se me podía ver salir rauda del salón para mostrarle a mi compañera bibliotecaria algún cuento, en laboratorio, genial. En este punto, la propuesta de escribir comenzó a tener vuelo propio. No eran una o dos historias buenas, sino que se multiplicaban clase a clase.

REGLA 3: El cuento quedaría mejor en primera persona, con un narrador protagonista.
Confiamos en que el efecto logrado en los lectores sería de mayor desconcierto, que los atraparía más. Esta conclusión se instaló en el grupo luego de comentar muchas historias fantásticas. Yo les hablé de algunas de mis preferidas: “La invención de morel”, de Bioy Casares; “Flor, teléfono, muchacha”, de Drummond de Andrade; “La insolación”, de Quiroga; “El duelo” de Borges; “La galera”, de Mujica Láinez; “La noche boca arriba”, de Cortázar; la película “Los otros”, etc., etc., Alguna clase fue de pura charla, de comentarios.
Confiamos, decía, en el postulado de Todorov (4): “el yo pertenece a todos” y el lector podría compartir la incertidumbre con el personaje. Se lograría más la vacilación entre una explicación natural y otra sobrenatural. Cabe destacar que esta regla no se planteó desde el inicio, sino que surgió sobre la marcha. Algunas reescrituras tuvieron que ver con este acuerdo.
Fue interesante en la historia de Micaela Vélez cómo ella combinó el uso de la primera con la tercera persona, porque su personaje escribía sin saberlo su propia historia en su diario íntimo; al darse cuenta, lo abandona, pero al encontrarlo después de un año, descubre que el diario había seguido escribiéndose solo y que ella, la protagonista era solo un personaje más...
―¡¡Excelente!! ―exclamé al leer su borrador y al escuchar cómo me contaba que lo terminaría. Micaela sonrió y se fue a sentar para continuarlo.

REGLA 4: Es básico que en el relato fantástico el porqué del misterio nunca se aclare. Los finales son imprecisos, la duda perdura y permanece en la historia y en la interpretación del lector. Esto sí lo tenían claro desde el principio, y si no, lo terminaron de comprender en el transcurso.
“―Y eso no se sabe.”
“―Eso no lo tengo que aclarar”, me decían mis propios alumnos, dejándome a mí con la incertidumbre y con la duda. Claro que eso, lejos de enojarme, me enorgullecía.

Así fueron apareciendo unas fantásticas historias fantásticas.

Una clase nos convocó la idea de crear el marco del cuento. Otra, iniciamos el conflicto. Algunos chicos para ese momento completaron el cuento. A otros les costó más. Hasta hubo casos en los que esa primera idea se descartó y otra ocupó su lugar. Por ej.: Karen no avanzaba. Por ello le propuse que tratara de pensar, de inspirarse en la experiencia de campamento próxima (22-23 de octubre). Y dio buen resultado. De hecho regresó con su cuento “Campamento” en mente.

Y finalmente, la ardua tarea de las correcciones de los borradores: reescrituras, revisiones de fragmentos o de cuentos enteros. La edición implicó a veces sentarse junto al autor para releer y corregir juntos casi párrafo por párrafo.

En definitiva, los chicos escribieron su idea respetando reglas establecidas, la revisaron, la compartieron (hubo una clase de lectura de los cuentos de todos), la corrigieron, la sostuvieron, la reescribieron y la quisieron. Hoy leen su libro con orgullo y piden más, porque también crearon una dosis de autoestima y se la inyectaron.

Notas
(1) Se llama así al hostigamiento y maltrato verbal o físico entre escolares en forma reiterada en el tiempo. Implica la existencia de un acosador y una víctima. Su presencia en los colegios y sus secuelas psicológicas constituyen un campo de investigación de importancia en la actualidad.
(2) La ventaja de nuestra materia, la Literatura, es que si bien necesita de la lengua formal o escolarizada, en su marco “está permitido” romper ciertas pautas. Entonces el habla real de los jóvenes puede tener un espacio y esto hace que el juego de escribir sea más divertido.
(3) Horacio Quiroga (1878-1937), escritor uruguayo pero afincado en nuestro país y más precisamente en la selva misionera, creó historias donde “el color local” brilló. Escribió el mencionado decálogo con 10 recomendaciones para el oficio de escribir cuentos.
(4) Tzvetan Todorov: investigador búlgaro, naturalizado francés, formó parte del grupo de estructuralistas franceses. Dirigió con Roland Barthes la revista Poetique. Escribió una Introducción a la literatura fantástica.

Este escrito fue publicado en Revista Novedades educativas, Nº 238, octubre 2010.

Claudia Sciutto
Prof. Prácticas del Lenguaje
Escuela Secundaria Nº 17
Ezpeleta, Partido de Quilmes



Hacedores de universos simbólicos

La estructura en torno de la cual surgirían tantos relatos como docentes implicados en el trabajo en las escuelas quilmeñas fue el proyecto “Leer y escribir es cosa nuestra”. Por un lado, directivos y bibliotecarios indagaron formas de lectura, escritura, narración e intervención de textos en busca de modos de apropiación de libros que incluyera a los chicos y las chicas de las escuelas comprometidas en el proyecto, quienes luego producirían su propio libro. Mientras, en el caso de los docentes de Plástica, el perfeccionamiento abordó los ex libris, su significado, diseño y confección mediante técnicas de grabado.
Al evocar el proceso de trabajo llevado adelante y la percepción que dejó marca sobre este relato, debería decir que el proyecto partió desde un lugar germinal que es el taller, el taller de grabado de la Escuela Municipal de Bellas Artes “Carlos Morel”. Esa experiencia fue importante en el sentido de reconectar o resignificar un lazo y una profunda necesidad de volver a “ese hacer”  tan particular que constituye la cocina de toda imagen. Fue un reencuentro sumamente agradable y que derivó en otras experiencias de taller que me debía hacía un tiempo…

En estos días he vuelto la mirada a todo aquello que hicimos en torno al proyecto “Leer y escribir es cosa nuestra” y pienso en la integralidad que implicó la propuesta.

Seguramente, porque el proceso de escritura y lectura nunca es totalmente individual, necesita siempre la participación de otros y de allí su carácter social. Sin darnos cuenta, la lectura entendida en sentido amplio es parte indisociable de nuestra humanidad. Leemos gestos, miradas, actitudes corporales en las personas; leemos infinita cantidad de imágenes a diario y también leemos letras, palabras, frases, textos, pensamientos e ideas que nos dicen algo sobre el mundo en que vivimos.

Entonces, los ex libris adquieren un lugar tan importante en el proyecto porque nos presentan un objeto que es un libro cargado de valor simbólico, de significados, de referencias, como un universo de palabras e imágenes creado por los que llamo “hacedores” –niños, maestras, capacitadoras, familias, lectores, etc.–.

En cuanto a la descripción de los ex libris, diré que es una frase latina que puede leerse como “este libro es de…”, en
tre otras interpretaciones. Son pequeñas estampas o grabados considerados como marcas de propiedad sobre los libros y se hallan en las primeras páginas de estos. Una característica es que estas marcas de propiedad refieren a una totalidad entre imagen y texto. Los ex libris contienen una imagen o alegoría con fuerte carga simbólica y sentido metafórico que nos dicen algo sobre la identidad del propietario del libro siempre de manera integrada al texto que indica nombre y apellido de este. La lectura de los ex libris requiere de cierta destreza porque nada hay de literal en ellos; nos incitan a interpretarlos para descubrir la identidad del poseedor del libro, nos muestran algo relevante y no transparente sobre su personalidad e identidad.

Una vez trazado el marco para comprender algo sobre el tema, retomo el relato y me centro en relación al proceso de indagar, crear, investigar junto a los chicos eso que llamábamos ex libris. Puedo decir, entonces, que constituyó una experiencia de unión, porque el clima de clases era el de un taller donde se experimentó los diversos tipos de letra o tipografía, vimos muchos ejemplos de grabados, modelos de ex libris, pensábamos en esa relación que tenemos con los libros. Los libros que leemos son objetos que podemos manipular, nos proporcionan una experiencia única y particular muy diferente en ese sentido de cualquier acercamiento a la lectura virtual. Más allá de esto, pensamos en qué sentimientos, imágenes, colores, formas, conocimientos, información, imaginación, miedos, intrigas, alegrías se manifiestan y despiertan en el encuentro del lector y el libro.
Así, mientras el trabajo previo a la selección de temas, narración, escritura y reescritura del libro grupal de los chicos se desarrollaba en las clases junto a las maestras implicadas en el proyecto, se me ocurrió trabajar en nuestros propios ex libris para los libros de la biblioteca “El mundo de los libros” de la Escuela Nº 78. Una biblioteca que cuenta con aproximadamente dos mil libros. Ese fue nuestro proyecto interno que, en realidad,
constituyó una excusa para acercarnos a experimentar lo que después sería la marca de propiedad del libro grupal. Entonces, realizamos pequeños dibujos sobre papeles de texturas y colores muy bonitos, todo en pequeño formato. La idea era que cada chico encontrara en los libros que saca de la biblioteca una pequeña imagen; por ello no hay ex libris en tiraje, porque son todos únicos y diferentes. El encuentro con esa pequeña imagen haría que la relación con el libro fuera de mayor disfrute. Así, clase a clase, los chicos produjeron por lo menos quinientos ex libris que pronto estarán en la primera hoja de libros de arte, literatura, ciencias, etc.
Algo que quisiera destacar sobre nuestro proyecto interno es que partió como una apuesta para revalorizar, cargar de sentido el vínculo entre biblioteca y lectores. Constituye, a la vez, la marca y presencia de los niños que egresan de la escuela y legan a otros lectores infantiles una pequeña imagen que invita a la lectura y al cuidado de los libros.

Lo sigo sosteniendo: …fue un buen trabajo en conjunto donde trabamos más intensas relaciones entre compañeros docentes, alumnos, capacitadores, familias, autoridades, todos integrantes de la comunidad de lectores quilmeños, todos “hacedores de universos simbólicos”.

Gracias a todos…

Susana González
Prof. de Artes Visuales
Escuela Primaria Nº 78 “Gral. Enrique Mosconi”
Bernal, Partido de Quilmes

“Oye con el diente… Habla con la oreja…”

Durante el año escolar (primer año de la escuela primaria) habíamos trabajado con diversidad de textos, incluidos muchos cuentos y fábulas. Sin embargo, nos encontrábamos, mi compañera Patricia Pizzani y yo, con la dificultad que tenían algunos niños de mantener la atención durante el relato y de comprender muchos de los desenlaces, lo que nos obligaba a releer y a veces hasta “explicar” algunas situaciones.

Sin embargo, cuando comenzamos con la poesía de María Elena Walsh, “Doña Disparate”, nos sorprendió la reacción de los niños:
“Oye con el diente.
Habla con la oreja,
con un cucharón
barre la vereda…”

Las carcajadas no se hicieron esperar. Los que más dificultades tenían eran los más entusiasmados. “Quizás el problema no estaba en ellos, sino en la selección del material” pensé. Yo, en este afán de no repetirme a través de los años, debo admitirlo, la tenía medio olvidada a esta maravillosa escritora. Pero la sencillez de sus palabras, la magia de sus disparates, habían tocado el corazón de nuestros chicos, que se reían con cada ocurrencia.

Y fue entonces cuando surgió la idea del libro, no fue previa a la poesía. Sabíamos del proyecto Ex libris. Este era un proyecto que se trataba justamente de eso, de crear un libro con los chicos. Sin embargo, por encontrarnos en la primera mitad del año, en la escuela no lo habían pensado para primer grado, ya que los chicos recién estaban comenzando con su alfabetización. De todas maneras, nos quisimos sumar. Realmente nunca pensé en la repercusión que esto tendría. Mi única intención era embarcarnos en un proyecto interesante y movilizador para los nenes.

Y aprovechando la reacción de los chicos, luego llegaron El Reino del Revés, Alicia en el País de las Maravillas y otros textos relacionados.
“…Me contaron que en el Reino del Revés
Cabe un oso en una nuez…” (M. E. Walsh)
“…A veces sueño con un mundo inventado por mí,
En el que todo sea un disparate…” (Alicia en el País de las Maravillas).

 Luego llegó el tiempo de dejar volar la imaginación. Y así surgieron los disparates de nuestros alumnos…: “…un pez persigue a un tiburón…”, “…un dragón que tira agua por la boca..”, “…me siento en la mesa y como en la silla…”.

Hoy puedo afirmar que María Elena Walsh sigue tan vigente como cuando era una niña. Lamentablemente, hace muy poco nos dejó para siempre, pero nos queda su obra que nos demuestra que los grandes, los clásicos, tienen la cualidad de lo eterno. Los chicos de hoy no son tan diferentes a la que fui entonces. Quizás sea este mi mayor descubrimiento, una confirmación de lo que siempre intuí.

Y luego de armar nuestro libro Mundo Disparate, decidimos entre todos que comenzara al revés, de atrás para adelante, “porque este es un libro tan disparatado que comienza por el otro lado”.
Gabriela Anaya
Escuela Primaria Nº 78 “Gral. Enrique Mosconi”
Bernal, Partido de Quilmes



Soltar y dejar que suceda…


La experiencia ex libris comenzó en la EMBA, Escuela Municipal de Bellas Artes, “Carlos Morel”, de Quilmes. Fue en el salón de grabado, con sus tintas, sus colores y sus olores, que amo y me dan ganas de comenzar a grabar, en ese clima de taller a cargo del profesor Marcelo Aguilar.

Continuó en la escuela EP N 8, donde soy Profesora de Plástica, explicando a los chicos la técnica, el significado de los ex libris y su importancia.

Un ex libris es un rótulo, etiqueta, marca o tarjeta, ejecutado como un pequeño trabajo impreso de arte, realizado por un artista, en alguna de las técnicas de grabado y con una medida de aproximadamente 10 x 10 cm. Debe llevar escrita la frase ex libris que significa: “de entre los libros de…” o “que forma parte de la biblioteca de…”, seguida del nombre del propietario. Esta estampa va adherida a la cubierta interna del libro, con el propósito de identificar a su dueño.

Si bien surgió con la finalidad de ir unido al libro para indicar la pertenencia de este a un individuo, familia o biblioteca, y para servir a una clase privilegiada, no quedó en eso, por el contrario, se fue modificando en el tiempo, por las modas, cambios socio-económicos y políticos, circunstancias históricas, etcétera. Hoy, lejos de su primera función, es casi un documento intelectual de identidad; recuerda la personalidad de algún científico, artista, pedagogo; ilustra las costumbres, la historia, la arquitectura; documenta los dramas sociales, las injusticias, las reivindicaciones. Algunos de los artistas que desarrollaron esta técnica fueron: Goya, Durero, Picasso, Klee.

Como considero que los chicos tienen que conocer a los artistas argentinos, trabajo durante el año con Quinquela, Berni y Molina Campos, entre otros. Todos ellos tienen en común que pintan su contexto más cercano, por tanto, cuentan su entorno; así que nosotros pintamos, por ejemplo, con los colores de Quinquela, pero nuestro barrio, nuestra realidad. Por eso, cuando pensé en que cada uno hiciera su propio ex libris, los chicos comenzaron trabajando sobre qué querían contar, con qué se sentían identificados, qué los representaba, qué cosas les gustaban; qué es aquello que vemos y decimos “es de tal” y no de otro.

Decidí trabajar con 6º A y B, ya que veníamos realizando diferentes técnicas desde 4º año. Como además terminaban la escuela, no tendrían otra oportunidad de pasar por esta experiencia.

En una primera instancia, trabajamos sobre el ex libris que representaría a la escuela, y fue elegido uno que representa el libro y la pluma, elementos del escudo de la escuela, suspendido en el aire arriba, iluminando al barrio, que está abajo. “La escuela iluminando al barrio”. No imaginaba ese sentimiento, ese sentir que la escuela lleva luz al barrio.

En un segundo momento, comenzamos los primeros bocetos de los ex libris de cada uno de los chicos y así aparecieron, como símbolos de pertenencia, el barrio, el contexto, los deportes, la música y también la bandera con la palabra Argentina, y la tapa del DNI. Vaya sorpresa, la bandera y el DNI… No esperaba que se sintieran identificados con estos símbolos.

Luego, vino el trabajo de taller, la transferencia, el grabado de la matriz y, finalmente, la estampa, con rodillos y tinta xilográfica.


El grabado es mágico, se escribe en espejo; la tinta xilográfica puede cubrir bien o no, faltar o ser demasiada y manchar todo; puede salir corrido, manchado o bien; prueba y error, e intentarlo otra vez; permitir el caos, el no saber, soltar y dejar que suceda… Y eso es lo que sucedió: “LA MAGIA”. Ver sus caras de sorpresa y alegría cada vez que sacaban una estampa buena, o de decepción si fallaba y a intentarlo nuevamente; ayudar al compañero que no lo había hecho todavía y esperaba con el grabado en la mano; o esperar el turno para sacar una estampa más.
Éramos todos artistas, comparando la calidad de la estampa y compartiendo nuestra experiencia para ayudar al compañero. ¡¡¡QUÉ PLACER!!! Ver esta imagen de taller, una mañana, en una escuela.
Llega a mis manos un texto de Luis Felipe Noé, pintor argentino: “…Pero caos no es sinónimo de desorden, es un orden en sí mismo, es el orden de lo permanentemente cambiante, del movimiento de las cosas. El orden es asumir el caos, es asumir los elementos combinados de lo que, de hecho, existe. Todas las partes de la realidad son la realidad…”.
Y luego, con todo el orgullo del trabajo realizado, ir juntos a la Casa de la Cultura de Quilmes, a la muestra final donde se exponían sus grabados y sus textos, donde explicaron una y otra vez cómo había sido el proceso, cómo fue realizado, en qué se habían inspirado, donde leyeron sus producciones literarias delante de chicos, docentes y padres de otras escuelas.

Era llevar lo que cada escuela, cada grupo, trabajó en sus aulas, en intimidad, y compartirlo, todos juntos, y lo que logramos fue algo más grande todavía que nos unió como grupo.
Qué inmensa alegría ver chicos de diferentes escuelas tomar un espacio como la Casa de la Cultura y hacerlo propio, recorrerlo, transitarlo, ocuparlo, ¡¡y sobre todo disfrutarlo!!!

Espero que estos encuentros se sigan realizando para el crecimiento y enriquecimiento de todos.

Una experiencia realmente enriquecedora, que todos disfrutamos mucho, ¡¡¡fue una fiesta!!!
                                                                                                                                            
Zulema Eleo
Profesora de Plástica
EP Nº 8 “Juan Vucetich”
Quilmes